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Formación Cofrade.

Santísima Trinidad.

(4 de Junio)

¿Qué se celebra?

La fiesta de la Santísima Trinidad, el domingo siguiente a la fiesta de Pentecostés.

Es el misterio central de nuestra Fe y de la fe cristiana, un sólo Dios en tres personas:

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

+ El Padre, primera persona, es el Creador de todas las cosas y de manera especial del ser humano, hecho a su imagen y semejanza.

+ Jesús, es el Hijo, segunda persona, encarnado por amor a nosotros, para dar cumplimiento a la obra redentora, liberándonos del pecado y dándonos la vida eterna.

+ Espíritu Santo, tercera persona, donde el Padre y el Hijo, se hacen presentes en nuestra vida a través de Él, iluminándonos, santificándonos y ayudándonos con sus dones, para alcanzar la vida eterna.

¿Cual es el origen?

Juan XXII extendió en 1334 la fiesta de la Trinidad a toda la Iglesia latina. Antes de llegar aquí y a través de los siglos se concretaron las tres PERSONAS de la Santísima Trinidad.

JESUCRISTO Concilio Ecuménico de Nicea, año 325, define:

“El verbo (logos) Jesucristo es Dios, no creado, consubstancial al Padre y Espíritu Santo”

EL ESPIRITU SANTO Concilio de Constantinopla I, año 381 define que:

”El Espíritu Santo es Dios consubstancial al Padre y al Hijo ( procede del Padre y el Hijo) es adorado y glorificado”

JESUCRISTO Concilio de Calcedonia, año 451:

“En Jesucristo hay dos naturalezas: la humana y la divina. Es verdadero Dios y verdadero hombre“

De esta manera, se dio forma definitiva a la oración de la iglesia del Credo donde decimos: «Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria»

¿Qué sentido tiene?

Es "EL MISTERIO CENTRAL DE LA FE Y DE LA VIDA CRISTIANA"

Hay una comunión perfecta entre ELLAS donde cada una está contenida en las otras dos. Estamos invitados a vivir en esta unidad perfecta de la Trinidad.

«Toda la vida cristiana es comunión con cada una de las personas divinas, sin separarlas de ningún modo. Él que da gloria al Padre lo hace por el Hijo en el Espíritu Santo; el que sigue a Cristo, lo hace porque el Padre lo atrae y el Espíritu Santo lo mueve» (Catecismo IC 259)

Presencia de la Santísima Trinidad.

EN EL SIGNO DE LA CRUZ. Todas nuestras manifestaciones de fe empiezan con "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

Jesús en Mateo 28,18. Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19- Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20- y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo»

Otros ejercicios de piedad comienzan "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo"

Presencia de la Santísima Trinidad en el Bautísmo.

Por la gracia del bautismo «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28, 19), somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí en la tierra, y después de la muerte, en la vida eterna.

Presencia de la Santísima Trinidad en la señal de la Cruz.

En ella estamos recordando el misterio de la Santísima Trinidad:

En el nombre del Padre, colocando la mano sobre la cabeza, donde está el cerebro que controla nuestro cuerpo, simboliza que Dios es la fuente de nuestra vida.

Del Hijo, nuestra mano la ponemos en el corazón, que simboliza el amor. Aludiendo a Jesucristo quien se entregó por amor, para liberarnos del pecado y conducirnos a la vida eterna.

Y del Espíritu Santo, nuestra mano va sobre cada hombro, recordando que Él nos ayuda a cargar con nuestra vida dándonos su luz y su gracia.

Presencia de la Santísima Trinidad en la Eucaristía.

En la Eucaristía se da su presencia en los siguientes momentos:

Al inicio de la Misa con la oración inicial:

«En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo»

En la consagración: éste es el momento de la ofrenda, donde se pide al Padre que envíe su Espíritu Santo para la conversión del pan y del vino, en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Doxología final (alabanza) éste es el momento en el que el sacerdote toma el Cuerpo y la Sangre de Jesús presentándolo a Dios, diciendo:

«Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo…»

Bendición final: se bendice al pueblo de Dios en el nombre de la Santísima Trinidad.

Normas litúrgicas.

Colores ROJO y BLANCO.

Lecturas del día:

Éxodo 34,4b-6/8-9.

2Coríntios 13,11-13.

Juan 3, 16-18.

Todos los derechos reservados por la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores de Zaragoza.

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