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Formación Cofrade.

Año litúrgico.

¿Qué es?

El año litúrgico es el seguimiento, durante todo un año, comunitariamente y como Iglesia, de la salvación de Dios, realizada por medio de Jesucristo.

El año litúrgico está centrado en dos ejes básicos:

+ LA PASCUA, que celebra la muerte y la resurrección de Jesucristo, con la Cuaresma que la prepara y la Cincuentena Pascual que la prolonga hasta Pentecostés.

+ LA NAVIDAD, la venida del Hijo de Dios al mundo, con el Adviento que la prepara y la Navidad que se prolonga hasta la Epifanía como segunda fiesta de la venida.

El año litúrgico, se repite año tras año, para ayudar a vivir la realidad humana confrontando y contemplando el camino de Jesús, que ayudará a interiorizar, su presencia salvadora.

¿Qué significa?

El seguimiento del año litúrgico:

+ Es la presencia de Jesús compartida en el conjunto de la comunidad, en la Iglesia.

+ Es la reunión de todos los cristianos.

+ Es la iglesia entera, quien hace presente el camino de Jesús y las actitudes que este camino provoca.

+ Es compartir con los cristianos de todo el mundo la vivencia de acontecimientos, de actitudes, y aportando lo que estos significan para cada uno.

En síntesis, celebrar el año litúrgico es una de las mejores maneras de vivir la unidad de toda la Iglesia, convocada por Jesucristo y reunida por la fuerza del Espíritu Santo.

¿Como se ha formado a través de los siglos?

S.I.

Lo primero fué el Domingo.

En el primer siglo de la vida de la Iglesia, los cristianos se reunían cada semana, el domingo para celebrar la Eucaristía. Todos los domingos eran iguales, y no había ninguna fiesta especial, era el día en el que celebraban la Eucaristía, y vivían la experiencia comunitaria de la presencia del Señor muerto y resucitado en el pan y el vino que compartían.

Aquellas reuniones:

+ Eran el punto de referencia de sus vidas.

+ Escuchaban la enseñanza de los apóstoles, o leían sus escritos.

+ Oraban juntos, se reafirmaban mutuamente en el compromiso de seguir el Evangelio, se explicaban entre ellos las dificultades con las que se encontraban, recogían dinero para los necesitados.

+ Todo culminaba en la acción de gracias al Padre.

+ Repetían las palabras y los gestos de Jesús en la última cena, a través de los cuales el pan y el vino se convertía para ellos en alimento con el que se unían con Jesús y se unían también entre sí.

S.II.

La Pascua.

Se calcula según el calendario lunar.

La Pascua judía, durante la que murió Jesús, se celebraba cada año el día de la primera luna llena de la primavera, conmemorando el gran acontecimiento de la historia de Israel: que el pueblo, guiado por Moisés, se liberó de la esclavitud del Faraón el Éxodo, Israel descubrió en aquella liberación la acción salvadora de Dios, y desde entonces la conmemora cada año con la celebración de la cena pascual, como agradecimiento a Dios y reafirmación del deseo de fidelidad a la alianza.

Al principio del siglo II, algunas comunidades cristianas empezaron a sentir la necesidad de celebrar, en los mismos días de la Pascua judía, el aniversario anual de la muerte y la resurrección de Jesús que, además, empezó a ser considerada como la realización plena de la liberación de la esclavitud que la Pascua judía conmemoraba, así, nació la Vigilia Pascual, que poco a poco fue extendiéndose por toda la Iglesia.

En Roma, se defendió que debía celebrarse siempre en domingo, y no el día de la celebración de la Pascua judía, por tanto, el domingo siguiente a la primera luna llena de la primavera.

La celebración Pascual.

A los primeros cristianos, les interesaba sólo revivir el camino de Jesús y lo que significaba para ellos, por lo que hacían el gran ayuno durante dos días (o a veces más), que les unía a Jesús muerto y sepultado y que conducía a la vigilia pascual, la noche del sábado al domingo, acompañándose de oraciones, salmos, lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento, y al final, la Eucaristía y una comida fraterna.

NO se celebraba la muerte de Jesús:

+ Se recordaba mediante el ayuno.

+ No se celebraba la última cena.

Posteriormente, la noche de Pascua, se prolongará en un tiempo de cincuenta días. Días que, según Ireneo, (S.II) o Tertuliano (S.III), habían de celebrarse como un único día de fiesta, un domingo prolongado, signo de la plenitud de vida por la resurrección de Jesús.

Ya en este siglo, el tiempo de Pascua terminaba el domingo de Pentecostés (“quincuagésimo”), que incluía, la Resurrección, la glorificación en la vida de Dios, el don del Espíritu, y más tarde se incorporaría la fiesta del don del Espíritu Santo.

S.IV.

La Cuaresma, la Semana Santa, la Ascensión y Pentecostés.

El emperador Constantino promulgó su edicto en el año 313, dando libertad a la Iglesia y cerrando la época de las persecuciones. Fue el momento a partir del cual, el año litúrgico se irá desarrollando. En la noche de Pascua (vigilia pascual) recibían el Bautismo todos los que querían ser cristianos y estuvieran preparados adecuadamente.

Cuaresma.

Para poder celebrar adecuadamente la Pascua, se introdujo un tiempo de preparación penitencial que, finalmente, tomaría como modelo, los 40 días que Jesús estuvo en el desierto, preparándose para su misión, pero como los domingos no eran días penitenciales y querían asegurar los cuarenta días exactos de penitencia, se avanzó el inicio de este tiempo, al miércoles anterior del primer domingo, y así, nacería más tarde ,en el SIGLO VI, el Miércoles de Ceniza.

El número 40 expresa, en la simbología judía, un tiempo largo.

+ La preparación al Bautismo: será, el tiempo de preparación inmediata para el Bautismo que habían de recibir en la Vigilia Pascual.

+ Los ya bautizados, en la Cuaresma, renovaban las promesas bautismales la noche de Pascua.

+ La Cuaresma será el tiempo en el que los pecadores que habían cumplido su tiempo de penitencia, se preparaban para ser reconciliados y reincorporados a la comunidad.

Semana Santa.

Adquirirá la forma que tiene actualmente.

En Jerusalén, se iniciaron las celebraciones que ahora conocemos del JUEVES SANTO, VIERNES SANTO y DOMINGO DE RAMOS. Empezaron a recorrer en procesión aquellos lugares: el Calvario, el Cenáculo, el Monte de los Olivos… en cada lugar recordaban lo que allí había pasado, leían los relatos evangélicos de aquellos hechos, leían también las profecías que los evocaban, y oraban juntos.

Desde Jerusalén, estas costumbres celebrativas, se fueron extendiendo por toda la Iglesia.

DOMINGO DE RAMOS, se unieron dos tradiciones:

+ En Jerusalén se hacia la procesión de los ramos.

+ En Roma se había iniciado la costumbre de leer la pasión, el domingo anterior a Pascua.

+ La unión de estas dos tradiciones hizo surgir la celebración tal como la tenemos ahora.

El libro de los Hechos de los Apóstoles, recuerda específicamente las diversas realidades pascuales:

+ LA ASCENSIÓN del Señor, cuarenta días después de Pascua, un jueves.

+ PENTECOSTÉS el don del Espíritu, como conclusión de los cincuenta días de fiesta pascual, en domingo.

La Navidad.

Estas fiestas se fijan por el CALENDARIO SOLAR.

¿Cómo nacen estas fiestas?

+ Por el deseo de celebrar el inicio de la presencia del Señor en medio de la historia humana.

+ Mientras los arrianos negaban la divinidad de Jesús y los paganos consideraban una divinidad el Sol, haciendo fiestas en su honor.

+ Los cristianos unieron la venida al mundo de Jesús, como Sol verdadero, afirmando su divinidad y reivindicando la fe cristiana ante el paganismo.

¿Dónde?

+ En Roma la fiesta de Navidad el 25 de diciembre.

+ En Oriente la fiesta de la Epifanía el 6 de enero.

Las dos fiestas celebran lo mismo: que Dios se ha hecho hombre en aquel niño de Belén, que Dios ha venido a compartir nuestra historia humana, y que se ha querido manifestar como luz y vida para todos.

¿Qué significan?

+ El 25 de diciembre, el nacimiento de Jesús y la manifestación a los pastores.

+ El 6 de enero, la manifestación de Jesús a todos los pueblos de la tierra, representados en aquellos sabios extranjeros que llegan de Oriente.

S.IV.

Adviento.

¿Qué significa?

La preparación de la fiesta de la Navidad.

¿Donde Nace?

Las Iglesias de Hispania y las Galias, empezaron a introducir en el Siglo VI actos de preparación. Se organizó litúrgicamente en un ciclo de cuatro semanas, naciendo el tiempo de Adviento, el último de los tiempos litúrgicos que se formaron, y que une la preparación de la venida del Señor.

Con el Adviento, se completa el ciclo de los tiempos litúrgicos “fuertes”, los que celebran algún aspecto o misterio de nuestra salvación.

El resto de domingos y el resto de semanas, forman lo que se denomina “tiempo ordinario”, es decir, tiempo en el que no se celebra ningún hecho concreto de la historia de la salvación.

Después de Pentecostés, los dos domingos siguientes se celebra la fiesta de la Santísima Trinidad y la del Corpus Cristi.

Después de Pentecostés, los dos domingos siguientes se celebra la fiesta de la Santísima Trinidad y la del Corpus Cristi.

El Santoral.

Después de Pentecostés, los dos domingos siguientes se celebra la fiesta de la Santísima Trinidad y la del Corpus Cristi.

Así nació el culto a aquellos cristianos y cristianas que habían dado la vida por su fe, y allí celebraban la Eucaristía. Se elaboraron calendarios de los aniversarios del martirio para las comunidades locales y, más tarde, se incorporaban a los calendarios de otras comunidades.

Después, se recordaba a los cristianos que habían sufrido exilio, torturas o prisión a causa de la fe.

Al finalizar las persecuciones, se conmemoraba a los que habían dedicado plenamente la vida a Dios, ascetas, vírgenes, a guías de la comunidad cristiana, obispos y poco a poco, se fueron construyendo los calendarios de los santos propios de cada lugar, a los que se añadían los santos más relevantes y conocidos de otros lugares, hasta que, al final, se hizo un calendario universal de toda la Iglesia.

El culto a la Virgen.

María, ya era invocada por los cristianos de forma espontánea desde muy antiguo, como muestran diversas inscripciones que se han encontrado, y su recuerdo, estaba también presente en las celebraciones de la Navidad.

El concilio de Éfeso, año 431, dio formalmente a María el título de Madre de Dios. Este culto, recibió un impulso decisivo que se irá concretando con diversas fiestas que se incorporarán al calendario.

Se añadirán también al calendario:

+ La Transfiguración del Señor, la Presentación de Jesús en el templo.

+ El aniversario de la dedicación de la propia iglesia, o de la catedral diocesana.

Y así se irá configurando, hasta nuestros días, el Santoral o Calendario de los Santos.

S.IV.

La reforma litúrgica antes del Concilio Vaticano II.

El movimiento litúrgico que desde el siglo XIX se abrió paso en la Iglesia, llevó a cabo una inmensa tarea de concienciación para recuperar aspectos más centrales y originarios de la liturgia cristiana, que se tradujo muy pronto, en una serie de reformas realizadas por:

El Papa Pío X, a principios del siglo XX:

+ Recuperó el canto gregoriano que permitía la participación del pueblo.

+ Recupero el carácter primordial del domingo y dejará de estar ocupado por celebraciones de los santos u otro tipo de fiestas.

+ Promovió la comunión frecuente como máxima forma de participación en la Eucaristía.

El papa Pío XII, en el año 1955:

+ Reinstauró la celebración de la Vigilia Pascual por la noche, un símbolo y primicia de la gran obra litúrgica que, al cabo de unos años, llevaría a cabo el Concilio Vaticano II.

La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II (1963) transformó la liturgia católica.

+ El paso del latín a las lenguas vivas.

+ La colocación del presidente de cara a la asamblea.

+ Las diversas formas de participación en la celebración por parte de los laicos y laicas es lo más visible.

+ Retorno a lo que la liturgia tiene de más original y valioso, y que en el transcurso de los siglos se había ido perdiendo.

+ Las reformas que afectaron al año litúrgico fueron notables e importantes, no tan vistosas.

Y consolidó:

+ La centralidad del domingo como celebración semanal de la resurrección del Señor, siguiendo los diversos tiempos litúrgicos, los aspectos centrales de la historia de la salvación, y que sólo, en casos excepcionales, ha de sustituirse por otras fiestas.

+ La centralidad anual del Triduo Pascual de la muerte, sepultura y resurrección del Señor, con la Vigilia Pascual como momento culminante.

+ La remodelación de los tiempos litúrgicos, para resaltar sus riquezas, y ayudar a vivirlos con mayor intensidad.

+ La Palabra de Dios en nuestras celebraciones ha de ser abundante y variada, siguiendo el sentido de cada tiempo o siguiendo también, cuando corresponde, una lectura continuada del evangelio.

+ Los “Leccionarios” con las lecturas para los domingos, para los días laborables de cada tiempo litúrgico, y para las celebraciones de los santos.

+ Los domingos y las fiestas principales (denominadas “solemnidades”) las lecturas son siempre tres; los días laborables, son sólo dos.

Las lecturas de los domingos, distribuidas en tres ciclos, denominados A, B y C, en cada uno de los cuales se leen lecturas distintas, para asegurar esta presencia abundante y variada de la Palabra de Dios.

Para saber en que ciclo se está, solo hay que sumar los digitos del año en el que se está, por ejemplo 2019 (2+0+1+9=12) y comprobar si es divisible entre 1, 2 o 3; siendo 1=A, 2=B y 3=C.

El ciclo de lectura, se inicia el primer domingo de Adviento y acaba el domingo de la fiesta de Cristo Rey del año siguiente.

Ciclo A. Evangelio de Mateo.

Ciclo B. Evangelio de Marcos.

Ciclo C. Evangelio de Lucas.

Juan se lee sobre todo en Cuaresma y Pascua.

En los días laborables (denominados “días feriales” o “ferias”), hay lecturas propias para cada día.

+ En Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, las lecturas se repiten cada año y destacan los acontecimientos y actitudes propios del tiempo.

+ En el Tiempo ordinario, el Evangelio se repite cada año como una lectura continua, y la 1ª lectura, en dos series, para los años pares e impares.

Colores litúrgicos.

Verde

Indica tiempo ordinario y simboliza esperanza.

Amarillo

Se utiliza en la Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, María Santísima y Santos no mártires. Simboliza gloria, inocencia y pureza del alma.

Rojo

Pentecostés, Fiestas de los apóstoles y mártires, son las fechas de uso, simbolizando el fuego de la caridad y Sangre de Cristo.

Morado

En Adviento y cuaresma. También se utiliza en las misas de difuntos. Su significado, humildad y penitencia.

Rosa

Se utiliza el tercer domingo de Advient y cuarto domingo de laetare, simbolizando alegria y amor.

Todos los derechos reservados por la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores de Zaragoza.

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